Muchas veces tenemos la necesidad de cambiar el suelo de nuestra casa. Las razones pueden ser variadas, unas veces por que este está deteriorado, por capricho -nos hemos cansado de él-, otras por que queremos actualizarlo para cambiar de decoración o vamos a reformar la casa al completo. Sea la razón que sea, siempre nos surgirán las dudas de cuál de los suelos existentes en el mercado será el mejor, ya que es una obra en la que vamos a invertir cierta cantidad de dinero y queremos rentabilizarla al máximo.

En este sentido, la elección siempre es tuya, pero hoy, vamos a hablarte de los suelos laminados y los suelos vinílicos que tan de moda están en la decoración de interiores. Básicamente la elección de uno u otro dependerá, casi con seguridad, del diseño, el presupuesto y la facilidad de instalación.

Analizamos sus diferencias por ti

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A continuación te desglosamos las diferencias entre ellos, para una mejor elección del tipo que deberías instalar en tu casa.

El precio

Hablando de precios, de partida los suelos vinílicos son más baratos por metro cuadrado que los suelos laminados. Su precio ronda desde los 8€/m2 hasta los 50€ frente a los básicos de 15€/m2 de los laminados, que pueden llegar a costar hasta los 45€. Todo ello en función de sus caracteristicas, medidas y modelos.

La instalación

Tanto uno como  otro necesitan de una superficie lisa, dura y nivelada. Si la instalación se realiza sobre un suelo ya existente, este debería ser previamente retirada, pues las condiciones en que se encuentre determinará posibles problemas futuros, y casi seguro, afectará negativamente en la garantía que el nuevo suelo tenga.

Si el suelo es cerámico, no tendrás problema de instalación en ambos suelos. La forma en que se instalan difiere ligeramente, pues el suelo laminado es recomendable instalarlo de manera flotante, usando una capa aislante, una especie de capa o espuma, que se coloca sobre la superficie existente antes de instalar este tipo de pavimento. Los suelos de vinilo se instala directamente sobre el pavimento, sin capa intermedia, y además, se pueden encolar a esta superficie.

Los suelos laminados llevan un sistema de instalación que se denomina de clic, es decir, cada una de las lamas se fija a la siguiente con este sistema. Así quedan perfectamente juntas. Los suelos de vinilo pueden llevar este sistema en clic, pero también ser adhesivos (se retira el papel protector del pegamento y se pegan entre sí unas piezas a otras, lamas o baldosas, fijándose en el suelo). Para los vinilos de más baja calidad -y más baratos-, aún se siguen usando colas especiales de fijación, aunque este sistema está cada vez más en desuso.

Herramientas de instalación para suelos laminados y de vinilo

Posiblemente el que menos complejidad tiene para instalarse es el suelo de vinilo. Para ajustar las lamas o losetas de vinilo solo necesitas de un cuter (bastante potente) por estar compuestos de PVC – policloruro de vinilo- y normalmente tener un grosor de unos 4-5 mm. Sin embargo, los suelos laminados -desde 7mm. de grosor-, que tener una base de madera, es necesario usar una sierra o serrucho o con herramientas de corte específicas (una guillotina de corte de suelo laminado), que generarán polvo.

Su durabilidad y resistencia

Es una cuestión que hay que tener en cuenta. Cada uno de ellos viene determinado por una categorización según su durabilidad y resistencia. En el caso de los suelos laminados, dependiendo de sus usos -doméstico o comercial- y el desgaste -abrasión-, se clasifican como ACx y Serie 2x o 3x. Cuando mayor sea el número, mayor durabilidad y resistencia tendrá.

¿Qué pasa con la humedad?

Las nuevas tecnologías aplicadas a los suelos laminados permiten realizar su instalación en estancias húmedas de la casa, como son el baño o la cocina, dónde de siempre el vinilo ha sido el Rey, se pueden fregar con agua y jabón. Pero también esto, en el caso de los suelos laminados hidrófugos supone un coste mayor frente a un vinilo de misma la «calidad».

Otras diferencias que te harán decidirte

Otra de las diferencias entre un suelo y otro es el grosor de las piezas, como ya os hemos adelantado, lo que ocasionará la subida del nivel del suelo frente a las puertas instaladas de la casa. Supondrá en la mayoría de los casos el lijado de las puertas si hablamos  de los de vinilo, y siempre, en el de los suelos laminados.

Los diseños de los suelos laminados están basado básicamente en la madera natural, imitando a las maderas nobles como el roble o la haya, en diferentes tonalidades. sin embargo, las nuevas generaciones de laminados de Quick Step, con un diseño más realista, amplían esta gama, como la hace la serie Signature.

Sin embargo, los suelos de vinilo, además de imitar estos diseños y texturas a pesar de ser PVC, abren el abanico a otro tipo de acabados que imitan piedras, que se tiñen de color, acabado baldosa hidráulica, cemento…

Los suelos de vinilo solo se deben instalar como pavimento, a diferencia de los suelos d evinilo que, perfectamente pueden subir por las paredes, e instalarse en vertical creando un diseño uniform

Sinceramente, unos tienen sus pros y otros sus contras y viceversa. Lo que seguramente influenciará en tu elección será que te gusten más o menos. Por ello, la decisión es tuya. Si aún tienes dudas, puedes consultarnos sin ningún compromiso por tu parte, y te ayudaremos a tomar la decisión final.