Una de las grandes dudas que nos asaltan al comprar un suelo laminado nuevo para nuestro hogar, es la terminología técnica que nos facilita el vendedor. Nos habla de tipo AC3, AC4, AC5…o de la Clase 31, Clase32, Clase 33… que si aplicamos la lógica del desconocimiento, pensaremos que a mayor sea el número ¡mejor! para nosotros, pero que seguro es más caro. ¿Pero que significa esto?.

Criterio de abrasión o “AC”

Básicamente se refiere a la durabilidad de los suelos laminados y su resistencia al uso. Normalmente se catalogan del AC 1 al AC5, aunque existe el denominado AC6 es el criterio de abrasión más alto reconocido en la actualidad, e indica la idoneidad del suelo para usos comerciales intensos y de mucho tránsito.

Pero volvamos al principio, y definamos el termino AC como el nivel que mide la abrasión necesaria para desgastar la capa superior de un suelo laminado, que cundo mayor es su número, significa una mayor o menor dureza y resistencia del suelo. Es una calificación admitida internacionalmente, la norma  EN 13329, fue creada por la Asociación de Fabricantes Europeos de Suelos Laminados (EPLF).

Criterio de impacto o “IC»

Sirve para definir los ámbitos de uso, mediante una prueba de caída libre que determina el criterio de impacto o “IC del suelo laminado en cuestión. En definitiva, nos determina la calidad a la resistencia a golpes. ¿A quién no se le cae un objeto al suelo?

De estos criterios, ¿cuál es el más importante?…¡veámoslo!

¿Son importantes estos parámetros técnicos a la hora de la elección?

Obviamente ambos lo son, porque nos ayudará a determinar cuál tipo de suelo laminado se adapta mejor a nuestras necesidades. Por ejemplo, los AC1 hasta los AC3 son perfectamente válidos para instalarlos allá dónde tenga un uso residencial. Para una habitación dormitorio sería plausible usar uno de tipo AC1, pues sufren menor desgaste de paso, el AC2 para comedores y el AC3 para salones, solarios y recibidores de tránsito moderado.

A partir de AC4, ya estaríamos hablando para un uso más comercial, para espacios comerciales con un tránsito general y local, tales como oficinas, cafeterías, salones de belleza y tiendas de ropa o espacios residenciales. En cuánto a los AC5 y AC6, estaríamos hablando de tiendas de ropa, salones de exposiciones, restaurantes y escuelas en el primer caso y de supermercados, terminales de aeropuerto y edificios gubernamentales abiertos al público para el segundo.

Para que os hagáis una idea, un suelo laminado AC6 está instalado en la Estación Central de Copenhague, que soporta el paso de medio millón de personas que acuden a su puesto de trabajo diariamente, o como las exposiciones de coche de los concesionarios de Volkswagen, que soportan el trasiego de las rodadas en la reorganización de sus vehículos, ademas de sus visitantes.

Hasta aquí, como veis, el AC solo marca la resistencia a la abrasión, pero no la calidad del suelo. Para elegir un suelo según su calidad de resistencia al golpe -IC- tenemos las calificaciones «Clase 31», «Clase 32», etc., donde que las clases cuyo primer dígito es el 3, es decir, clase 32, 33, etc, están pensadas para uso comercial, frente a las de uso exclusivamente doméstico o residencial que empiezan por 2, por ejemplo, 21, 22, 23. Esto quiere decir que si vamos a elegir un suelo para el hogar, nos basta normalemente con la clase 31.

Por tanto, así quedaría entonces la clasificación según estos parámetros:

suelos laminados

  • AC1 / Clase 21 – Para uso doméstico moderado.
  • AC2 / Clase 22 – Para uso doméstico general.
  • AC3 / Clase 23 y Clase 31 – Para uso doméstico intenso – comercial moderado.
  • AC4 / Clase 32 – Para uso doméstico intensivo – comercial normal.
  • AC5 / Clase 33 – Para uso doméstico intensivo – comercial intensivo.
  • AC6 / Clase 34 – Para uso comercial muy intenso.

Otros factores a tener en cuenta

Todo esto, junto a los milímetros -grosor- que tenga el suelo laminado (las hay desde 7mm hasta 12mm) y su resistencia al agua -su nivel hidrófugo-, es lo que tenemos que tener realmente en cuenta a la hora de elegir el mejor suelo laminado, ya que es lo que realmente va a darnos la calidad y lo que va a evitar que el suelo se combe o nos dé problemas con la humedad, etc.

Aunque al final, seamos sinceros, hay una cosa que no podremos evitar… ¡Quedarnos con el más bonito!

Esperamos que esto os aclare dudas, pero si queréis una mejor orientación, no dudéis en visitar nuestra exposición y consultar a nuestro personal que os ayudará en todo lo que necesitéis para elegir el mejor suelo laminado para vuestra residencia o negocio.