Hasta hace relativamente pocos años, eran muchos los detractores del uso de suelos laminados o de tarima flotante como pavimento en las casas. Entre sus argumentos, múltiples y variados, unas veces con razón y otras veces tendenciosamente falsos, se encontraban: no son madera, el suelo de base debía ser uniforme -si no subiría su coste instalación-, sus juntas se abren fácilmente, no son aptos para zonas húmedas, … y largo etcétera de inconvenientes.

Pero en la actualidad, las innovaciones desarrolladas por los fabricantes de suelos laminados o de tarima flotante, han resuelto prácticamente todos ellos. La investigación en I+D en estos últimos años nos permiten rebatir la mayoría de estos obsoletos argumentos.

Los suelos laminados

Si consultas con cualquier arquitecto o decorador de interiores, hablando de una casa, lo primero que te dirá será que el suelo es uno de los aspectos más importantes en la decoración de nuestro hogar.  Por eso no en vano, es el elemento principal a la hora de afrontar una reforma o el vestir una casa.

De todos es conocido la calidez y confort que los suelos de madera otorgan a un interior. La decisión que tomemos a la hora de elegir un suelo, posiblemente, condicionará en gran medida el resto de elementos, como colores de las paredes, muebles, etc… que compondrán la decoración de nuestro hogar.

En este sentido, los suelos laminados o de tarima flotante son la mejor elección para cualquier tipo de casa.

Su instalación es fácil y rápida

Los suelos laminados, cuya instalación se denomina “flotante, son un tipo de solado que pueden tener a priori dos grandes ventajas iniciales:

  • Resultan mucho más económicos que los suelos naturales de madera o piedra. Además de que su coste de instalación también es notablemente menor.
  • Son suelos que han mejorado en el aspecto estético de una forma espectacular, llegando a complicar muchos de ellos el poder distinguirlos a simple vista de una madera natural.
  • Y de instalación en un corto periodo de tiempo. Gracias a ser instalados sobre los solados existentes.

Precisamente esta última ventaja es uno de los inconvenientes más enunciados en el pasado. Efectivamente, los suelos de instalación flotante requieren de una superficie de instalación nivelada. Actualmente, ya sea de obra nueva o en reforma, los solados deberán estar nivelados y no contener bolsas o ‘baches” para evitar el efecto desagradable de hundimiento en la pisada sobre la tarima flotante. Pese a la creencia de que esto supondrá un encarecimiento del producto, los costes con los nuevos materiales de nivelación, por ejemplo de la marca Mappei, no supondrán un incremento sustancial, poco más de 8€/m2 de los metros requeridos de nivelación. Pero esto os ocurrirá con cualquier tipo de pavimento de suelo.

La humedad ya no es un problema

Suelos laminados para baños

Ya no existen suelos laminados incompatibles con el agua. Día tras día son más los modelos que están protegidos contra el agua, hasta 24 horas, y se pueden instalar en las zonas húmedas de la casa como baños y cocinas. También, incorporan un sistema especial de juntas que evita que el agua se filtre por ellas. El ejemplo más claro lo tenéis con los suelos laminados de Quick Step, que viene dotados de las innovadoras tecnologías Scratch Guard e Hydroseal, garantizan que sus suelos laminados ofrezcan una protección excelente frente a rayaduras, manchas e incluso humedad superficial.

Por ello, si valoráis un cambio radical en la decoración de nuestro hogar o local, no queréis invertir en ello ni mucho tiempo, ni mucho dinero, los suelos laminados van a ser una decisión fantástica para vosotros.