La tarima flotante multicapa o tarima maciza, a diferencia de los suelos laminados, tiene mayor tendencia al desgaste que estos últimos. Por ello, para mantener o recuperar sus suelos de tarima, lo primero que debemos saber diferenciar qué tipo de tarima es, sobre todo,  si es un suelo que venia cuando compramos nuestra casa y que no hemos instalado nosotros.

¿Qué tipo de tarima tengo en mi casa: tarima flotante multicapa o tarima maciza?

Por simplificar, existen dos grandes grupos en los que puede clasificar la tarima que tienes en casa, y se pueden distinguir según el material empleado en su fabricación: madera sintética – tarima flotante multicapa- o madera real -100% madera-, también denominado parquet de madera.

Basta con observarlo a simple vista para descubrir a que grupo si lo hace con atención. Pero si sigues teniendo dudas te daremos unas pistas clave para que pueda descubrirlo.

  • Dar un paseo. Observe sus pisadas cuando lo haga. Si es una tarima de madera maciza o natural deberá notar un atenuamiento sonora de ellos mayor que si lo hiciera por un suelo de madera sintética.
  • Hinchar un globlo. Y es que lo necesitará para comprobar la electricidad estática del suelo. Comprobará que, si el piso está compuesto de resinas sintéticas tiene una mayor carga de electricidad estática que si fuese de madera 100% natural. También puede servirle cualquier prenda o tejido que sea de fibras sintéticas.

Y ahora… ¿cómo lo conservo para mantenerlo como el primer día?

Una vez que tenga claro el tipo de suelo de tarima que tiene instalada, podemos pasar a dedicarle todos nuestro mimos y cuidados para que permanezca brillante y como si fuese nuevo por el mayor tiempo posible.

  1. Evite los grandes golpes. Los golpes muy fuertes harán que se te desestabilice la estructura que compone la tarima, además de provocar daños estéticos.
  2. Utilizar un calzado correcto para estar en casa. Gran parte de los daños visibles que se producen en nuestro suelo se deben a que utilizamos un calzado que no se comporta del todo muy bien con la tarima, y es que, por ejemplo, los zapatos con un tacón demasiado fino provocan marcas y rayado del piso.

También puede notar que se producen estas rayas si los zapatos tienen desgastadas sus suelas o tapas. En ese caso el daño provocado puede ser aun mayor, al igual que si se ha quedado incrustada alguna piedrecita en la suela al caminar por el exterior.

  1. Poner “calcetines” a sus muebles. Dirá, ¡qué barbaridad! Pero si los fieltros tradicionales se le despegan constantemente, pruébelo. Notará lo cómodo que resulta, sobre todo si son sillas o muebles que requieren o puedan moverse. Te recomendamos que hagas esto, sobre todo, con los muebles que desplace normalmente para su uso cotidiano. Puede usar alguna cosa discreta y pequeña como calcetines para niños pequeños. Tienen un tamaño muy reducido y los puede encontrar en todos los colores.

“Un suelo de madera, sobre todo si es maciza, es un suelo vivo. Tiene vetas y hasta un envejecimiento natural. Estas características hacen que un suelo de madera sea único.”

  1. La madera cambia y responde a agentes como el agua y la humedad. Dejar un paraguas mojado escurriendo en casa es un gran error porque provoca daños a nuestra tarima, sobre todo si es de madera maciza y el barniz que lo cubre no es hidrófugo. Coloque un paragüero, a juego con su tarima, por supuesto. En general, cuide que de los objetos o prendas mojadas no goteen sobre su suelo, y si esto ocurre, séquelo con un paño lo antes posible.
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  2. Proteger del sol. Es recomendable que en zonas muy expuestas a la iluminación intensa o a los brillos directos del sol se evite dejar durante mucho tiempo muebles o elementos en el mismo lugar, pues posiblemente la tonalidad de la zona expuesta varié ligeramente.
  3. Productos para limpiar los suelos de tarima. Para su limpieza regular lo mejor es utilizar en primera instancia la aspiradora. Con ella eliminaremos el polvo y cualquier agente abrasivo, como arenisca dejada por nuestros zapatos sobre su tarima flotante. Después de pasarla, utiliza una mopa de algodón o micro-fibra, vaporizando en ella una pequeña cantidad de limpiador para este tipo suelos -a veces simplemente agua y un limpiador neutro es lo mejor- y frota en la dirección de la longitud de las lamas.
    Hay que evitar ceras, detergentes o jabones a base de aceites -a menos que sea recomendación del fabricante-. Pueden desteñir y dañar la superficie, además de crear una película de grasa. La receta de la abuela de usar una mezcla de agua y vinagre no es recomendable en suelos barnizados. Tampoco es cierto que los suelos de madera no puedan limpiarse con fregona, casi es recomendable en la época de verano.
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Y por último, no tenga miedo a acuchillarlo y barnizarlo

No tenga miedo a hacerlo cuando sea necesario. Lo recomendable suele ser unos 10 años, pero depende del uso y el cuidado que haya tenido el suelo. Si es tarima laminada multicapa, solo lo podrá realizar a lo sumo una o dos veces, pues el grosor de la capa de madera es como mínimo de 2,5 milímetros.

Verá que, si aplica todos estos consejos, sus suelos de tarima, tanto si es tarima flotante multicapa como tarima maciza, permanecerán nuevos mucho más tiempo y será una pieza angular para conseguir que su hogar luzca cálido y confortable.